VISIBILIZAR AL PACIENTE EN UN CONTEXTO BIOMÉDICO, ¿es posible una gestión diferente?

12 03 2009

imagen21De vez en cuando, la casualidad y el destino hacen que en un momento determinado converjan una serie de personas con inquietudes similares, que sin saber muy bien cómo o por qué, deciden embarcarse en la historia de contar algo…

Es la ventaja del ciberespacio… individuos geográficamente distantes, se unen en un anillo virtual que les empuja a exponer sus opiniones y a proponer una reflexión colectiva sobre un tema que merece un debate en voz alta… es aquello de que un grupo es algo más que la suma de sus miembros…

Espejo de la realidad ha definido la dinámica de las organizaciones de salud como “el paciente descuartizado”, pero también para Tona, Peces Digitales o Joseba, se plantea la necesidad de reflexionar sobre el papel de todos aquellos que intervienen en el proceso de la salud, particularmente profesionales médicos y enfermeros y analizar el por qué se ha consolidado un modelo tan reduccionista y potencialmente fragmentador del usuario, que en la mayor parte de los casos se ve reducido a una lesión o enfermedad, perdiendo identidad y capacidad de decisión.

Que el ser humano es único -en toda la dimensión de la palabra- y que, por tanto, no puede ser reducido a un dinamismo mecánico, es un debate que se plantea desde principios del siglo XX, cuando los adscritos al Círculo de Viena propugnaban un modelo de investigación uniforme que excluyese a todas las pseudociencias frente a la “pretensión” de los investigadores sociales que se reclamaban igualmente científicos.

La dificultad principal es que buena parte de las ciencias sociales tienen como objeto – a diferencia de las naturales- la explicación de la acción, tanto de un individuo como del colectivo al que pertenece y, precisamente, lo que hace único a cada ser humano es su capacidad de llevar a cabo acciones creativas.

La creatividad que lo coloca como ser diferenciado un contexto natural y cuya capacidad de tomar decisiones le permite construir un universo de tecnología adaptativa, es decir, el rasgo que nos convierte en humanos, es con frecuencia aquel más incómodo dentro de una estructura que se alimenta de enfermedades y no de personas.

A estas alturas de la película, plantearse la cuestión de qué es la enfermedad y de qué elementos determinan la vivencia de enfermedad, es un debate viejo que no vale la pena abordar, sin embargo, las organizaciones sanitarias deberían tener claro que si bien es obligado un abordaje técnico ajustado a evidencia, deberíamos asimismo estar preparados para trabajar con las respuestas humanas, todas ellas diferentes y únicas.

Está claro que la mayor parte de las organizaciones sanitarias no está preparada para abordar esta dimensión, aún cuando el grueso de sus profesionales están formados académicamente para ello…. Los enfermeros durante su formación pre grado, adquieren los conocimientos necesarios para trabajar con la persona su respuesta particular y adaptativa a la situación de salud… sin embargo, la mayor parte de las organizaciones sanitarias no está preparada para abordar esta dimensión…

¿Quién tiene la culpa?… la propia cultura organizacional?? el profesional?? las direcciones enfermeras?? el paciente??

Obviamente se trata de preguntas retóricas para las que no cabe respuesta, máxime decir que un poco de cada, unos más y otros menos.

Sin embargo hay algo evidente, el sistema de gestión de una organización, determina (en buena parte) su cultura. Cualquier dirección debe establecer con total claridad cuales son su misión y valores (ver cualquier manual de gestión..) y, en particular, en el caso de las direcciones enfermeras, la visión debe estar encaminada a visibilizar (ver mi post sobre el libro “La espiral del silencio”) la intervención de los enfermeros y su aportación al resultado final en términos de salud, real y percibida.

Muchas veces se habla de modelo enfermero (y otras veces se silencia premeditadamente) como algo totalmente disociado de la práctica profesional, basada en intervenciones delegadas y problemas de colaboración, por que ese es un lenguaje que entienden “todos”. Hablaba Joseba en su post de los modelos trasculturales, sin embargo aún no hemos sido capaces de resolver el abordaje de las respuestas diferentes en un mismo paradigma cultural.

Es responsabilidad de los gestores establecer estrategias que contemplen al individuo en su totalidad, entendiendo las emociones que se asocian a los síntomas y promocionando proyectos que aborden esas dimensiones.

En gestión existen infinidad de herramientas que visibilizan la intervención de cada profesional y que ponderan la responsabilidad que cada uno tiene en la consecución del resultado final, pero eso exige una reflexión… es una oportunidad para visibilizar -que no demostrar- pero, sobre todo, exige la valentía de aquellos que tienen la seguridad de que su aportación al paciente no puede ser sustituida por la de ningún otro profesional.

El modelo ideal será aquel verdaderamente interdisciplinar, que integre tanto la aportación desde cada una de las disciplinas, como desde cada uno de los modelos imperantes en ellas.

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One response

20 03 2009
En el nombre de Descartes, Bacon y el espíritu de Newton. Amén. « Peces digitales

[…] aparte del pez martillo, Tona, Sole y Joseba han escrito artículos relacionados con éste. ¡Echadles un buen […]

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